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El dolor de hombro es la tercer causa más frecuente de alteraciones musculoesqueléticas reportadas dentro de la medicina general, y corresponde al 1% de las reportadas en el adulto mayor. Se estima que entre el 65-70% del dolor de hombro involucra al manguito rotador. En países como Estados Unidos, este padecimiento afecta por lo menos al 10% de la gente de más de 60 años, llegando a 5.7millones de personas

El manguito rotador está compuesto por 4 tendones que forman al hombro: supraespinoso, infraespinoso, redondo menor, y subescapularacromion

 

La lesión del manguito rotador se puede clasificar de acuerdo al mecanismo de lesión: agudo, crónico o una combinación de los dos. Una lesión aguda se define como aquella que involucra un traumatismo, y que aparece típicamente cuando no había habido historia previa de dolor de hombro. La lesión crónica ocurre por degeneración progresiva del tendón, que se desarrolla con el tiempo, y que involucra múltiples factores como sobreuso, falta de riego sanguíneo y otros factores fisiológicos como el consumo de tabaco, la obesidad, el aumento en el índice de masa corporal, niveles altos de colesterol en sangre, variaciones anatómicas (características que se salen de lo habitual), alteraciones biomecánicas por cambios en alguna de sus estructuras que pueden estar relacionadas con lesiones previas. La lesión crónica ocurre más frecuentemente entre la quinta y sexta década de la vida. En otras edades se encuentra en relación a las actividades laborales, recreativas o deportivas, por ejemplo, en trabajadores manuales que realizan actividades arriba de la cabeza y que involucran movimiento específicos y repetidos su incidencia puede llegar a ser del 18%.

Estudios recientes relacionados con la progresión de la lesión tendinosa del manguito rotador y su ruptura, al igual que los resultados del tratamiento quirúrgico y no quirúrgico han dado pie a proponer a la terapia física como alternativa inicial al tratamiento quirúrgico

El ejercicio tiene un efecto benéfico, relacionado con la influencia que tiene sobre la modulación del dolor, otorgando un efecto terapéutico en la estructura dañada, mejora la función muscular de las estructuras deficientes, y disminuir el miedo a la movilización de hombro. Por lo tanto, la terapia física es efectiva para disminuir el dolor, y mejorar la función del hombro.

Por lo tanto, si usted presenta un problema de este tipo es importante acudir a valoración por parte de su médico especialistas en Rehabilitación quien hará el diagnóstico preciso del tipo de lesión y le orientará sobre el pronóstico real de recuperación con terapia física, en ocasiones en combinación con medicamentos orales, para resolver su problema. En caso de requerir tratamiento quirúrgico, la terapia física está comprobado que representa un complemento al tratamiento tanto previo a la cirugía como posterior; cuando esta se lleva a cabo bajo supervisión de su médico, la posibilidad de mejoría es significativa.

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